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Nota informativa N°107 Junio de 2010
Cólera

DATOS Y CIFRAS
- El cólera es una enfermedad diarreica aguda que, si no se
trata, puede causar la muerte en cuestión de horas.
- Se calcula que cada año se producen entre 3 millones y 5
millones de casos de cólera y entre 100 000 y 120 000
defunciones.
- Hasta el 80% de los casos puede tratarse satisfactoriamente
con sales de rehidratación oral.
- Las medidas eficaces de control dependen de la prevención, la
preparación y la respuesta.
- El suministro de agua potable y el saneamiento son medidas
decisivas para reducir las repercusiones del cólera y otras
enfermedades transmitidas por el agua.
- Las vacunas anticoléricas orales se consideran un medio
adicional de control, pero no deben remplazar las medidas
convencionales mencionadas.

El cólera es una infección diarreica aguda causada por la
ingestión de alimentos o agua contaminados con el bacilo Vibrio
cholerae. Se calcula que cada año se producen entre 3 millones y
5 millones de casos de cólera y entre 100 000 y 120 000 defunciones.
El breve periodo de incubación, que fluctúa entre dos horas y cinco
días, acrecienta el carácter potencialmente explosivo de los brotes
epidémicos.
Síntomas
El cólera es una enfermedad muy virulenta que afecta a
niños y adultos y puede ser mortal en cuestión de horas.
Aproximadamente el 75% de las personas infectadas con V.
cholerae no presenta ningún síntoma, a pesar de que el bacilo
está presente en sus heces fecales durante 7 a 14 días después de la
infección y vuelven al medio ambiente, donde pueden infectar a otras
personas.
En el 80% de las personas que presentan síntomas estos son
de leves a moderados; un 20% padece diarrea acuosa aguda con
deshidratación grave. Si no se da tratamiento, esta puede ocasionar
la muerte.
Las personas con inmunidad reducida, como los niños
desnutridos y los enfermos de sida, corren un riesgo mayor de morir
si se infectan.
Historia
A lo largo del siglo XIX, el cólera se propagó por el mundo
desde su reservorio original en el delta del Ganges, en la India.
Seis pandemias en sucesión mataron a millones de personas en todos
los continentes. La actual pandemia (la séptima) comenzó en el sur
de Asia en 1961 y llegó a África en 1971 y a América en 1991. En la
actualidad, el cólera es endémico en muchos países.
Las cepas de Vibrio cholerae
Dos serogrupos de V. cholerae — el O1 y el O139—
causan brotes epidémicos. El O1 causa la mayor parte de los brotes,
mientras que el O139, que se identificó por vez primera en
Bangladesh en 1992, está confinado al Asia Sudoriental.
Las cepas de V. cholerae distintas de la O1 y la
O139 pueden causar diarrea leve, pero no dan origen a
epidemias.
Hace poco se identificaron nuevas cepas variantes en varias
partes de Asia y África. Las observaciones indican que estas cepas
causan un cuadro de cólera más grave con tasas de letalidad más
elevadas. Se recomienda ejercer una vigilancia epidemiológica
cuidadosa de las cepas circulantes.
Los principales reservorios de V. cholerae son los
seres humanos y las fuentes de agua salobre y los estuarios; a
menudo hay una relación con la multiplicación de algas. Estudios
recientes indican que el calentamiento del planeta crea un ambiente
favorable para los bacilos.
Factores de riesgo y carga de morbilidad
La transmisión del cólera está estrechamente ligada a una
mala gestión ambiental. De manera característica, las zonas de
riesgo son las barriadas periurbanas, donde no hay infraestructura
básica, así como los campos para personas desplazadas o refugiadas,
donde no se cumplen los requisitos mínimos de agua limpia y
saneamiento.
Las consecuencias de un desastre —como el trastorno de los
sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento o la llegada de
grupos humanos a campamentos deficientes y superpoblados — pueden
aumentar el riesgo de transmisión del cólera si el bacilo ya está
presente o es introducido. Nunca se han producido epidemias a partir
de los cadáveres.
El cólera sigue representando una amenaza mundial para la
salud pública y es un indicador clave de la falta de desarrollo
social. En fecha reciente se ha observado el resurgimiento de esta
enfermedad en paralelo con el aumento incontenible de los grupos de
población vulnerables que viven en condiciones de falta de
higiene.
Sigue aumentando el número de casos de cólera notificados a
la OMS. Entre 2004 y 2008, aumentaron un 24% por comparación con el
periodo de 2000 a 2004. Tan solo en 2008, se notificaron 190 130
casos en 56 países, que incluyeron 5143 defunciones. Muchos casos
quedaron sin notificar debido a las limitaciones de los sistemas de
vigilancia y al temor a las sanciones sobre el comercio y los
viajes. Se calcula que la carga de morbilidad es de unos 3 millones
a 5 millones de casos y entre 100 000 y 120 000 defunciones cada
año.
Prevención y control
La clave para mitigar los brotes epidémicos de cólera,
controlar la enfermedad en zonas endémicas y reducir las defunciones
consiste en adoptar un criterio multidisciplinario basado en la
prevención, la preparación y la respuesta, aunado a un sistema de
vigilancia eficaz.
Tratamiento
El cólera es una enfermedad que se trata fácilmente. Hasta
el 80% de los casos puede tratarse satisfactoriamente mediante la
pronta administración de sales de rehidratación oral (el sobrecito
estándar de SRO de la OMS y el UNICEF). A los enfermos gravemente
deshidratados hay que administrarles líquidos intravenosos; también
hay que darles antibióticos apropiados para acortar la duración de
la diarrea, reducir el volumen de líquidos de hidratación necesarios
y abreviar el tiempo en que se excreta V. cholerae. No se
recomienda la administración masiva de antibióticos porque no surte
efecto sobre la propagación del cólera y contribuye a producir
resistencia bacteriana.
Con el fin de brindar un acceso oportuno al tratamiento, en
las poblaciones afectadas se deben establecer centros de tratamiento
del cólera. Si se da un tratamiento apropiado, la tasa de letalidad
debe ser inferior a un 1%.
Respuesta a los brotes epidémicos
La estrategia de intervención corriente en cuanto se
detecta un brote consiste en reducir las defunciones mediante el
pronto acceso al tratamiento y evitar la propagación de la
enfermedad mediante el suministro de agua potable, saneamiento
apropiado y educación sanitaria para mejorar la higiene y las
prácticas de manipulación segura de los alimentos por la comunidad.
El suministro de agua potable y saneamiento representa un problema
formidable, pero sigue siendo un factor de importancia decisiva para
reducir las repercusiones del cólera.
Vacunas anticoléricas orales
Actualmente se comercializan dos tipos de vacunas
anticoléricas orales que son inocuas y eficaces. Ambas se elaboran a
base de bacilos muertos; una de ellas contiene una subunidad B
recombinada y la otra no. Ambas brindan una protección superior al
50% que dura dos años en condiciones de endemicidad.
La vacuna Dukoral está precalificada por la OMS y cuenta
con licencia de comercialización en más de 60 países. Se ha
demostrado que, al cabo de 4 a 6 meses de su aplicación, confiere
una protección a corto plazo de 85% a 90% contra V. cholerae
O1 en todos los grupos etarios.
La otra vacuna (Shanchol) está pendiente de recibir la
precalificación de la OMS; brinda protección a más largo plazo
contra V. cholerae O1 y O139 en los niños menores de cinco
años de edad.
Ambas vacunas se administran en dos dosis, separadas por un
intervalo que varía entre 7 días y 6 semanas. La vacuna que contiene
la subunidad B (Dukoral) se disuelve en 150 ml de agua
salubre.
La OMS recomienda que en las zonas donde el cólera es
endémico o donde existe el riesgo de que se produzcan brotes
epidémicos la administración de la vacuna anticolérica oral se
acompañe de las medidas de control normalmente prescritas. La vacuna
surte un efecto por corto tiempo, mientras se llevan a cabo las
actividades a más largo plazo como el mejoramiento del
abastecimiento de agua y el saneamiento.
La vacunación debe centrarse en los grupos vulnerables que
viven en zonas de riesgo elevado y no debe interrumpir la aplicación
de otras intervenciones para controlar o prevenir las epidemias de
cólera. El instrumento de toma de decisiones en tres pasos de la OMS
pretende orientar a las autoridades sanitarias a decidir si deben
usar la vacuna anticolérica en situaciones de emergencia complejas.
La OMS nunca ha recomendado el empleo de la vacuna
anticolérica parenteral debido a su poca eficacia protectora y a que
se acompaña a menudo de reacciones adversas graves.
Los viajes y el comercio
En la actualidad, ningún país exige un comprobante de
vacunación anticolérica como condición para permitir la entrada en
su territorio. La experiencia ha demostrado que la cuarentena y la
prohibición del desplazamiento de personas y mercancías son medidas
innecesarias. Los casos aislados de cólera relacionados con
alimentos importados han tenido que ver con alimentos que estaban en
posesión de viajeros individuales. En consecuencia, no se justifica
imponer restricciones a la importación de alimentos producidos de
conformidad con las prácticas adecuadas de fabricación, basándose
exclusivamente en el hecho de que el cólera es epidémico o endémico
en un país determinado.
Se alienta a los países vecinos de las zonas afectadas a
que fortalezcan la vigilancia epidemiológica y la preparación
nacional para detectar rápidamente los brotes epidémicos y responder
a ellos si el cólera llegase a cruzar las fronteras. Además, se debe
facilitar información a los viajeros y a la comunidad acerca de los
posibles riesgos y los síntomas del cólera, las precauciones para
evitar la enfermedad y cuándo y dónde notificar los
casos.
La respuesta de la OMS
Por conducto del Grupo Especial Mundial de Lucha contra el
Cólera, la OMS:
- proporciona asesoramiento y apoyo técnico para el control y la
prevención del cólera en los países;
- capacita a los profesionales de la salud en los niveles
nacional, regional e internacional en materia de prevención,
preparación y respuesta a los brotes epidémicos de enfermedades
diarreicas;
- divulga información y directrices dirigidas a los
profesionales de la salud y al público en general sobre el cólera
y otras enfermedades intestinales con propensión a causar
epidemias.
Para más información puede ponerse en
contacto con:
WHO Media centre Teléfono: +41 22
791 2222 e-mail: mediainquiries@who.int
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