3613-S-07
(S.-3.613/07)
Proyecto de comunicación

El Senado de la Nación

Solicita al Poder Ejecutivo la adopción de medidas urgentes a fin de revertir la afligente situación dada por el alto índice de deserción escolar juvenil que afecta a todo el país, en especial a la provincia de La Rioja.

Ada M. Maza.
FUNDAMENTOS

Señor presidente:

No obstante que la actual gestión del Ministerio de Educación de la Nación comparativamente con otras gestiones ha demostrado gran preocupación por consensuar una solución válida para todos los temas que afligen a la comunidad educativa argentina, observamos que la pesadilla de la deserción escolar sigue más presente que nunca.

Si bien es cierto que tenemos actualmente programas específicos a nivel nacional muy interesantes, como por ejemplo: Todos a Estudiar, proyectos de apoyo al mejoramiento a las escuelas medias, becas de vulnerabilidad, Subite al Colectivo, o los mismos CAJ (Centros de Actividades Juveniles), que por petitorio de esta senadora hemos gestionado oportunamente su implementación en la provincia de La Rioja. Pero no obstante estos programas, la realidad según encuestas de calidad educativa nos está diciendo que no están teniendo el impacto necesario para revertir esta situación, habrá que preguntarse entonces en qué estamos fallando, tal vez el aporte sólo material (dinerario) no es suficiente; también habría que contemplar cuán presente está el aspecto humano en todos los programas porque ¿cuál es el acompañamiento personal que se hace al alumno? ¿Existe algún tipo de auditorías específicas para medir el impacto de estos programas? ¿Cuál es el seguimiento y cuáles son los métodos que se emplean para su testeo paso a paso en su implementación?

Todas ellas son preguntas claves que deberemos tener en cuenta si queremos abordar este problema de manera verdadera y real, porque verdaderos y reales son los problemas que nos ocasiona este fenómeno en nuestras comunidades provinciales y en el país todo.

Quiero aclarar que este proyecto en nada vulnera ni ignora la competencia provincial en la materia educativa, todo lo contrario, en todo caso apela al Estado nacional a colaborar con medidas y directrices generales para enfrentar un problema que si bien es cierto aqueja a algunos estados provinciales más que otros, la Nación en general no es ajena porque también lo padece en su conjunto.

No voy a detenerme aquí a teorizar o filosofar sobre aspectos y causas de la deserción escolar porque sería muy largo de enumerar posibles causas del fenómeno, y quiero evitar dispersiones que tiendan a desdibujar la temática, lo cierto es que un informe del Ministerio de Educación de la Nación difundido este mes en todas las provincias dice que a nivel país, más de un millón de chicos fracasa por año en las primarias y secundarias. La tasa de repitencia más alta se concentra en el tercer ciclo de EGB (7º, 8º y 9º) con cifras superiores al 10 %. Y el pico de abandono se da en el polimodal, con techos del 19 %.

Claro que la deserción escolar golpea más fuerte en los sectores vulnerables. Las mediciones de la Encuesta Permanente de Hogares realizada por el INDEC revela que entre los más pobres repiten más del quíntuple de chicos que entre los más ricos.

Los lugares más críticos son La Rioja (32 %), Chubut (18 %) y Catamarca, con un 17 % de abandono en secundarios.

Hasta hace algunos años los especialistas atribuían la deserción escolar a la necesidad de ayudar económicamente a la familia pero hoy aún en los sectores pobres pesan fuerte otras cuestiones.

Cuestiones que como sociedad tenemos que reflexionar señor presidente, el profesor Claudio Santa María, rector del Instituto Superior de Ciencias de la Salud, dirigió entrevistas y encuestas a más de 30.000 adolescentes en los últimos años. ¿Cuál fue su conclusión? Dice: “A partir de estos testimonios puedo arriesgar que el crecimiento en los índices de abandono y repitencia encuentran origen en varios factores: no hay un modelo cultural en que el estudio y el trabajo tengan valor; pesa mucho la desintegración familiar: los chicos se crían solos, con encuentros mínimos y de mala calidad y la autoridad de los padres decayó, y además los adultos no somos capaces de ofrecerles un proyecto que los apasione”.

“Con estos ingredientes ganan la calle el alcohol, la droga y el desinterés, triunfa el consumismo y crecen las conductas de riesgo y el desprecio por la vida”, agrega el investigador.

Señor presidente, creo que he sido explícita en lo que solicito del gobierno nacional; no obstante el esfuerzo que se nota que está haciendo por solucionar esta problemática se debe replantear si la forma en que lo está haciendo es la adecuada o tiene el impacto deseado; al mismo tiempo que redoble la ayuda o recursos asignados al tema en especial hacia mi provincia, La Rioja, que es una de las más afectadas y que forma parte de la Nación.

Ada M. Maza.

–A la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología.