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CAPITULO III DE NUESTRO LIBRO RETRATO DE ESTUDIANTES
Juventud y Deporte.

Prof. Carlos Castellanos (Argentina).

Dos de los tantos fenómenos sociales que marcaron el siglo xx han sido el renacimiento de los Juegos Olímpicos y la inserción del deporte en la cultura de los pueblos.
En sus inicios el deporte fue practicado por las élites económicas de los países más poderosos y también por las de algunas naciones jóvenes, que como la Argentina eran proclives a adoptar las costumbres provenientes de esas tierras.
Transitando ya la década del 30 y etapas siguientes, acompañando la concentración de población en las ciudades argentinas y el surgimiento de la clase media, el deporte adquirió masividad de la mano de los grandes y pequeños clubes, los centros deportivos públicos y la creciente aparición de actividades deportivas en la escolaridad .
Estas características se mantuvieron hasta la década del 70 donde paulatinamente la fragmentación de la sociedad argentina, el declive de la clase media y por lo tanto de la mayoría de las entidades sostenidas por ésta, en un lento proceso de desintegración, acompañada por la pérdida de los espacios públicos, la inseguridad y otros males sociales que fueron afectando a nuestro país en los últimos años, llevaron a este presente con la peligrosa disminución de esta actividad vital para la juventud, que años atrás practicaba y disfrutaba con grandes facilidades.
Hoy el deporte es practicado por quien puede pagar la cada vez más inaccesible cuota, el potrero fue reemplazado por la cancha privada e incluso deportes que se popularizaron en su práctica de la mano de los ídolos como el tenis han retrocedido tanto en su oferta como en sus posibilidades de acceso. Según el estudio realizado por el Instituto Superior de Ciencias de la Salud sólo el 36 % de nuestros jóvenes urbanos practican deporte, aún conociendo los riesgos que causa la falta de movimiento.
Pero no todo el panorama es sombrío: Argentina posee una increíble capacidad de recuperación y allí donde el dinero no alcanza sí lo hace la creatividad y la voluntad y en muchos rincones del país no solo los viejos deportes sobreviven sino que incluso día a día nuevas manifestaciones aparecen y de la nada nuevos practicantes surgen y así, nuevos talentos.
Las sociedades modernas reconocen en el deporte una manifestación genuina y necesaria para el bienestar general, la prevención y recuperación de enfermedades de todo tipo, etc. Día a día el deporte le gana batallas al sedentarismo y cada vez se lo considera más importante desde distintas perspectivas.
Pero como toda actividad humana el deporte también tiene sus zonas oscuras, de la que se aprovechan los detractores y las legiones de anti-deportistas para barrer con las criticas hasta sus más evidentes virtudes.
Sería interesante que estos amigos, junto con aquellos que con indiferencia menosprecian su práctica y los padres de los jóvenes que dudan en apoyar a sus hijos en su deseo de participar entiendan que las posibilidades que brinda el deporte, sus beneficios integrales y los valores que se logran incorporar a través de él son de las herramientas más poderosas que tienen los jóvenes para su formación en los tiempos que vienen. No es la única posibilidad pero si es una forma válida de contrarrestar las fuerzas autodestructivas que amenazan sus vidas.
La juventud tiene en el deporte un terreno de encuentro, de autoafirmación de la personalidad, de descubrir potencialidades, de reconocimiento y premio al esfuerzo.
El deporte une cuando es bien aprovechado, las instituciones conducidas con seriedad son prolongaciones del ambiente familiar y crean vínculos que en algunos casos perduran por generaciones. El sentido de pertenencia y la convicción que brinda el aprender a compartir (verdadero fin) a través del competir (solamente un medio) convierten al deporte en una de las posibilidades educativas más accesibles y deseadas por nuestros jóvenes.
Pero al deporte hay que ayudarlo: definitivamente debe convertirse en tema de estado y solo con una planificación acorde y coherente con el resto de los planes sociales podremos aprovechar sus múltiples posibilidades y contribuirá aun más que en todos estos años a construir un país mejor.

QUE DEPORTE PRACTICAR, CUANDO Y CON QUIEN?

Si bien existen distintas opiniones es claro que así como los nutricionistas recomiendan para una alimentación saludable una dieta variada, en la iniciación deportiva es mayoritaria también la postura de experimentar diferentes especialidades. El paso por numerosas prácticas deportivas potencian en el joven los beneficios que cada una individualmente provoca y además ayudará a éste en el futuro a elegir con mayor certeza la de su agrado.
Las edades de inicio varían debido a las características propias de cada especialidad pero si debe ser una constante el descubrimiento y el aprendizaje desde el solo placer de cultivarlas con espíritu lúdico como eje principal en esta etapa.
Para finalizar y desde mi visión de docente y técnico recomiendo elegir entidades con un proyecto serio con profesionales formados y habilitados legalmente para brindar sus conocimientos. Los espacios ocupados por los improvisados y aquellos que esconden oscuras ambiciones sugiero no ser tenidos en cuenta ya que aquí se desvirtúa y mal aprovecha el deporte poniendo muchas veces en riesgo la integridad de los jóvenes.
Y al decir jóvenes quisiera cerrar este encuentro con un simple razonamiento: si el ser humano quisiera conservar en alguna zona de su corazón el espíritu juvenil durante toda su vida es claro entonces que practicando deporte conservará ese tesoro de juventud generosamente por siempre.

Prof. Carlos Castellanos
Director de Deportes del Instituto Superior de Ciencias de la Salud de Buenos Aires.
Presidente de AIPEN (Asociación de Instructores, Profesores y Entrenadores de Natación de Argentina)
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